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Como vampiresas glamurosas, con una sonrisa pícara, en posiciones imposibles de sostener, aguantan sobre sus cajones hasta que vuelve a empezar la siguiente pieza.
Como muchas veces con Increpación Danza, el vestuario llamativo juega un papel. Esta vez es sobretodo un vestido verde con una cola infinita con la que la bailarina mantiene un duelo, se exalta y se pone en posición neuróticamente. Una mujer al borde de un ataque de nervios. Otra, se arrastra descalza por el suelo con su vestido de tul blanco ligero. Ella se transforma con el ritmo de las castañuelas en figuras indefinidas de aire y agua.
Embaucado y atacado. Ya se ve que con el flamenco tradicional el Breviario tiene poco que ver. Aquí el flamenco se ha hecho tan tendinoso como los brazos de las bailarinas. Y hasta cuando se acerca a lo tradicional es diferente. En el solo del cajón, la actriz se abalanza sobre su instrumento embaucándolo y atacándolo. Lo embauca y ataca como si fuese un amante rebelde. "Auf Wiedersehen" dicen en la última pieza. En ésta parecen olvidados todos los límites, es un momento de éxtasis puro con el que se acaba el Breviario y el cual arranca un largo y entusiasmado aplauso del público. Thomas Hag, NEUE RHEIN ZEITUNG, 22 Marzo 08
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